Ozonoterapia en rodilla: ¿funciona realmente? Lo que dice la evidencia científica
La ozonoterapia intraarticular se ha convertido en uno de los tratamientos más promocionados para el dolor de rodilla en los últimos años. Clínicas de medicina del dolor, centros de medicina alternativa y algunos consultorios de ortopedia la ofrecen como una alternativa "natural" y mínimamente invasiva para pacientes con artrosis, menisco dañado o dolor crónico. El problema es que cuando se revisa la evidencia científica disponible con rigor metodológico, el panorama es considerablemente menos prometedor de lo que sugiere la publicidad.
Esto no significa que el ozono no tenga ningún efecto biológico —tiene propiedades oxidantes e inmunomoduladoras que han sido estudiadas en laboratorio—. El problema es la distancia entre lo que ocurre en un tubo de ensayo y lo que ocurre en una rodilla con artrosis, y más aún, la distancia entre eso y lo que concluyen los estudios clínicos cuando se analizan con metodología rigurosa.
¿Qué es la ozonoterapia intraarticular y por qué se usa?
El ozono (O₃) es una molécula inestable formada por tres átomos de oxígeno. Cuando se inyecta dentro de una articulación, sus defensores sostienen que tiene efectos antiinflamatorios, analgésicos y regenerativos sobre el cartílago articular. La técnica habitual consiste en infiltrar una mezcla de oxígeno-ozono a concentraciones variables (generalmente entre 10 y 40 μg/mL) directamente en el espacio articular, con o sin guía de ultrasonido.
El mecanismo propuesto incluye inhibición de mediadores inflamatorios (interleucinas, TNF-α), mejora de la microcirculación y estimulación de la síntesis de proteínas en el cartílago. Estos mecanismos tienen algún respaldo experimental en modelos animales e in vitro, pero la traslación clínica a ensayos en pacientes humanos no ha sido, hasta la fecha, convincente.
El problema central: los estudios son de mala calidad
La principal limitación de la evidencia sobre ozonoterapia no es solo que sea escasa, sino que la que existe tiene serios problemas metodológicos. Una revisión paraguas (umbrella review) publicada en Frontiers in Physiology en 2024, que analizó múltiples revisiones sistemáticas de ensayos clínicos usando la herramienta AMSTAR-2, encontró que todas las revisiones disponibles tenían una confianza metodológica críticamente baja.
Los problemas identificados de forma consistente en los estudios incluyen:
Alto riesgo de sesgo: la mayoría de los ensayos clínicos controlados no tienen cegamiento adecuado, grupos de comparación bien definidos ni seguimiento a largo plazo.
Falta de estandarización: las concentraciones de ozono, el número de sesiones, el volumen inyectado y los criterios de selección de pacientes varían enormemente entre estudios, haciendo imposible la comparación o la replicación.
Sesgo de publicación: los estudios con resultados positivos tienden a publicarse más que los negativos. Varios análisis señalan que los estudios de ozonoterapia se han publicado predominantemente en revistas de bajo impacto y sin revisión rigurosa por pares.
Muestras pequeñas: la mayoría de los ensayos incluye menos de 100 pacientes, lo que limita la potencia estadística y la validez externa de los resultados.
Una revisión sistemática publicada en Acta Médica Portuguesa concluyó que, si bien algunos estudios muestran reducción del dolor a corto plazo, la evidencia no es suficientemente sólida para recomendar la ozonoterapia como tratamiento estándar en artrosis de rodilla. En términos GRADE —el sistema internacional de graduación de evidencia—, la calidad de la evidencia disponible se califica como baja o muy baja.
¿No hay ningún estudio que muestre beneficio?
Sí los hay, y es importante reconocerlo. Algunos ensayos clínicos han reportado reducción del dolor y mejoría funcional a corto plazo (3–6 meses) en pacientes con artrosis leve a moderada. Un ensayo doble ciego de Nazarieh et al. (2024) mostró reducción del dolor con ozono intraarticular en seguimiento a 3 y 6 meses. Otro estudio comparó la combinación ozono + ácido hialurónico versus ácido hialurónico solo, sin encontrar diferencia significativa.
El matiz importante es que "mostrar beneficio en algunos estudios" no es lo mismo que "tener evidencia sólida". Cuando los ensayos tienen alto riesgo de sesgo, los resultados positivos pueden deberse a efecto placebo, a la regresión a la media (los pacientes tienden a consultar en el pico de su dolor, y mejorarían parcialmente con cualquier intervención o sin ella), o a problemas metodológicos que inflan el efecto.
De hecho, seis de las revisiones sistemáticas analizadas en el umbrella review de 2024 concluyen que la ozonoterapia no es superior a otros tratamientos activos (ácido hialurónico, corticosteroides, fisioterapia) y que se necesitan ensayos de mayor calidad antes de poder emitir recomendaciones definitivas.
El papel del efecto placebo
No puede ignorarse que el acto de infiltrar una articulación tiene un efecto terapéutico independiente del contenido de la jeringa. La infiltración implica contacto médico, atención personalizada, expectativa de mejoría y, en el caso del ozono, en ocasiones una sensación física perceptible. Todos estos elementos contribuyen a la respuesta placebo, que en el contexto del dolor crónico puede ser clínicamente significativa y llegar hasta el 30–40% de mejoría.
Separar el efecto específico del ozono del efecto no específico de la infiltración requiere un grupo control con infiltración simulada (placebo), algo que muy pocos estudios de ozonoterapia han incorporado de manera rigurosa.
Posición regulatoria: ni la FDA ni la EMA la avalan
La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos no ha aprobado el ozono como medicamento terapéutico para uso intraarticular y clasifica el ozono como "tóxico sin beneficio médico conocido cuando se usa en humanos". La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) tampoco ha otorgado autorización para su uso como terapia intraarticular.
En México, la ozonoterapia se practica en un marco regulatorio difuso, sin protocolos oficiales ni certificación específica de los profesionales que la aplican. Esto significa que la concentración, el volumen y la técnica pueden variar enormemente de un prestador a otro.
¿Qué tratamientos sí tienen evidencia sólida para el dolor de rodilla?
Mientras la ozonoterapia sigue en zona de incertidumbre, existen intervenciones con evidencia de mayor calidad para el manejo del dolor por artrosis de rodilla:
Fisioterapia y ejercicio supervisado: la intervención con mayor evidencia y nivel de recomendación más alto en todas las guías internacionales (OARSI, ACR, EULAR).
Control de peso: reduce de forma directa la carga articular y el dolor.
Infiltraciones de corticosteroides: evidencia moderada para alivio del dolor a corto plazo, especialmente en brotes inflamatorios.
Ácido hialurónico: evidencia moderada para mejoría funcional en artrosis leve-moderada.
Analgesia oral con AINEs: eficacia documentada para el control del dolor agudo.
Cirugía protésica: cuando el tratamiento conservador ha fallado y la artrosis es avanzada, la prótesis de rodilla tiene el nivel de evidencia más alto de todas las intervenciones.
Puedes conocer un poco más sobre la artrosis de rodilla en este enlace.
Preguntas frecuentes
¿La ozonoterapia puede hacerme daño?
Los eventos adversos más reportados son dolor local e inflamación transitoria tras la infiltración. En casos excepcionales se han descrito embolias gaseosas —complicación grave pero muy rara— e infecciones articulares. El riesgo aumenta cuando el procedimiento lo realizan personas sin formación médica adecuada o sin guía de imagen.
¿Es lo mismo el ozono que el plasma rico en plaquetas (PRP)?
No. Son dos tratamientos distintos. El PRP utiliza concentrado de plaquetas del propio paciente con el objetivo de estimular la regeneración tisular. El ozono es una molécula de gas con propiedades oxidantes. Ambos tienen evidencia limitada, pero los mecanismos biológicos y los riesgos son diferentes.
Si mis amigos mejoraron con ozono, ¿por qué dices que no funciona?
No decimos que no funciona en absoluto. Decimos que la evidencia científica disponible no ha podido demostrar que funcione mejor que un placebo o que otros tratamientos de menor costo y mayor respaldo. La mejora que experimentan algunas personas puede ser real, pero puede deberse al efecto placebo, a la evolución natural del dolor o a otros factores no relacionados con el ozono.
¿Mi médico me puede recomendar ozono aunque no tenga evidencia sólida?
Puede hacerlo, pero idealmente debería informarte del nivel de evidencia disponible para que tomes una decisión informada. En ortopedia basada en evidencia, los tratamientos se recomiendan de primera línea cuando han demostrado superioridad sobre placebo o sobre otras intervenciones en estudios de calidad. La ozonoterapia todavía no cumple ese estándar.
¿Dónde puedo consultar cuál es el tratamiento más adecuado para mi rodilla en Guadalajara?
Puedes solicitar tu consulta de ortopedia en drrodillagdl.com/consulta-de-ortopedia o escribirnos por WhatsApp al 33 2921 9060. En consulta analizamos tu caso con base en evidencia actualizada y te explicamos todas las opciones disponibles.
¿Te ofrecieron ozonoterapia para tu rodilla? Consulta antes de decidir
Tomar decisiones médicas informadas requiere acceso a evidencia honesta. Si tienes dolor de rodilla y te han ofrecido ozonoterapia como solución, lo más recomendable es consultarlo con un especialista en cirugía articular que te explique con claridad qué opciones tienen respaldo científico real para tu diagnóstico específico.
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Atiendo en Hospital Real San José Valle Real y Hospital Ángeles Andares, Zapopan, Jalisco.