Ligamento cruzado anterior en niños y adolescentes
Qué hacer cuando un niño o adolescente tiene una lesión del LCA, cuándo puede tratarse con rehabilitación y cuándo se recomienda cirugía cuidando el cartílago de crecimiento.
Las lesiones del ligamento cruzado anterior, también conocido como LCA, no ocurren únicamente en adultos. Cada vez se diagnostican con más frecuencia en niños y adolescentes, especialmente en quienes practican deportes con giros, cambios de dirección, saltos, contacto físico o desaceleraciones bruscas.
En pacientes jóvenes, esta lesión requiere una valoración especial porque la rodilla puede no haber terminado de crecer. Esto significa que, además de tratar la inestabilidad, se debe cuidar el cartílago de crecimiento, también llamado fisis.
El tratamiento de una lesión del LCA en niños y adolescentes no debe decidirse únicamente con base en la resonancia magnética. Es necesario tomar en cuenta la edad del paciente, el grado de madurez ósea, el deporte que practica, la presencia de inestabilidad, las lesiones asociadas de menisco o cartílago y las expectativas de regreso a la actividad física.
¿Qué es el ligamento cruzado anterior?
El ligamento cruzado anterior es una estructura que se encuentra dentro de la rodilla y ayuda a mantener la estabilidad entre el fémur y la tibia. Su función principal es evitar que la tibia se desplace hacia adelante y ayudar al control rotacional de la rodilla.
En niños y adolescentes deportistas, el LCA es muy importante porque participa en movimientos como correr, frenar, girar, saltar, aterrizar y cambiar de dirección. Cuando se rompe, la rodilla puede sentirse inestable o puede “fallar” durante la actividad física.
¿Por qué se lesiona el LCA en niños y adolescentes?
Una lesión del ligamento cruzado anterior puede ocurrir por contacto directo, como un golpe durante un partido, pero muchas lesiones suceden sin contacto. Por ejemplo, al caer después de un salto, girar con el pie fijo en el suelo, cambiar de dirección rápidamente o frenar de forma brusca.
Algunos pacientes sienten un “tronido” al momento de la lesión. Después puede aparecer dolor, inflamación rápida de la rodilla, dificultad para apoyar y sensación de inestabilidad. En adolescentes, esto se observa con frecuencia en deportes como fútbol, básquetbol, voleibol, gimnasia, baile, artes marciales o deportes de contacto.
La AAOS menciona que las lesiones del LCA en pacientes esqueléticamente inmaduros se han visto con mayor frecuencia en las últimas décadas, en parte por mayor participación deportiva, entrenamiento intenso y especialización deportiva desde edades tempranas.
¿El LCA puede sanar solo en niños?
Esta es una de las preguntas más frecuentes de los padres. En general, una ruptura completa del ligamento cruzado anterior tiene poca capacidad de cicatrizar de forma funcional, incluso en pacientes jóvenes.
Existen casos seleccionados de lesiones parciales o lesiones muy específicas donde puede considerarse tratamiento conservador con rehabilitación y vigilancia. Sin embargo, cuando existe una ruptura completa con inestabilidad, el ligamento no suele “regenerarse” de manera suficiente para devolver una rodilla estable en deportes de giro o contacto.
El problema no es únicamente que el ligamento esté roto, sino que la rodilla pueda quedar inestable. Si un niño o adolescente sigue practicando deporte con una rodilla inestable, puede presentar nuevos episodios de torsión, lo que aumenta el riesgo de lesiones secundarias de menisco y cartílago.
¿Todos los niños con ruptura de LCA necesitan cirugía?
No todos, pero muchos pacientes activos sí pueden necesitarla.
El tratamiento depende de varios factores. En pacientes con baja demanda física, sin inestabilidad importante, con lesiones parciales o con posibilidad de modificar actividades, puede considerarse rehabilitación, fortalecimiento y vigilancia.
En cambio, en niños y adolescentes que practican deportes de pivote, presentan inestabilidad repetida, tienen lesiones asociadas de menisco o desean regresar a actividad deportiva intensa, la cirugía puede ser recomendable.
El manejo de estas lesiones ha cambiado con el tiempo. Antes se solía esperar a que el paciente terminara de crecer para operar, por temor a lesionar el cartílago de crecimiento. Sin embargo, actualmente se reconoce que retrasar demasiado la reconstrucción en un paciente inestable puede aumentar el riesgo de daño meniscal o condral. Duke Health resume este cambio señalando que, aunque históricamente se esperaba la madurez esquelética, cada vez hay más datos de que continuar actividades con una ruptura del LCA puede asociarse con daño de menisco y cartílago.
¿Por qué es diferente una lesión de LCA en niños?
La diferencia principal es la presencia de cartílagos de crecimiento abiertos. Estos cartílagos se encuentran cerca de los extremos de los huesos y permiten el crecimiento de la extremidad.
En una cirugía de LCA en adultos, los túneles óseos suelen pasar a través de la tibia y el fémur para colocar el injerto. En niños con cartílagos de crecimiento abiertos, la técnica debe planearse cuidadosamente para disminuir el riesgo de alterar el crecimiento.
Por eso, no se debe tratar a todos los pacientes igual. Un adolescente casi maduro puede requerir una técnica diferente a la de un niño con mucho crecimiento restante.
¿Qué estudios se necesitan?
La valoración suele incluir historia clínica, exploración física, radiografías y resonancia magnética.
La exploración física permite buscar signos de inestabilidad, como Lachman positivo, cajón anterior o pivot shift. Las radiografías pueden ayudar a valorar la madurez ósea y descartar lesiones asociadas. La resonancia magnética permite confirmar la lesión del LCA y valorar meniscos, cartílago, ligamentos colaterales, edema óseo y otras lesiones intraarticulares.
En algunos casos puede ser útil valorar la madurez esquelética mediante radiografías adicionales, especialmente si se está planeando una reconstrucción y el paciente aún tiene crecimiento por delante.
¿Qué técnicas quirúrgicas existen en niños y adolescentes?
El objetivo de la cirugía es reconstruir el ligamento cruzado anterior para recuperar estabilidad, pero cuidando las zonas de crecimiento.
Existen diferentes técnicas, y la elección depende de la edad, madurez ósea y características del paciente. De forma general, pueden dividirse en técnicas que evitan la fisis, técnicas que cruzan la fisis de forma controlada y técnicas combinadas.
Las técnicas que respetan o evitan el cartílago de crecimiento se conocen como técnicas “physeal-sparing” o de preservación fisaria. Su objetivo es reconstruir el LCA minimizando el riesgo de lesión de la fisis. En pacientes seleccionados, también se pueden utilizar técnicas transfisarias controladas, especialmente en adolescentes más cercanos a la madurez esquelética. La literatura describe varias opciones para pacientes esqueléticamente inmaduros, incluyendo reconstrucciones que respetan la fisis y técnicas transfisarias, con la finalidad de equilibrar estabilidad y seguridad del crecimiento.
¿Qué es una técnica que respeta el cartílago de crecimiento?
Una técnica que respeta el cartílago de crecimiento busca evitar o disminuir el daño a la fisis. Esto puede implicar colocar túneles o fijaciones de forma que no crucen directamente las zonas de crecimiento, o que lo hagan de una manera muy controlada y con el menor riesgo posible.
En niños más pequeños o con mucho crecimiento restante, suele preferirse una técnica que proteja la fisis. En adolescentes cercanos a la madurez, puede considerarse una técnica diferente porque el riesgo de alteración del crecimiento es menor.
Lo importante es que la técnica sea individualizada. No existe una sola cirugía ideal para todos los niños y adolescentes.
¿Qué pasa si se espera demasiado para operar?
Esperar puede ser razonable en algunos pacientes, especialmente si la rodilla está estable, el paciente no practica deportes de alto riesgo o existe una lesión parcial.
Sin embargo, cuando hay inestabilidad repetida, esperar demasiado puede ser perjudicial. Cada episodio de “falseo” o torsión puede aumentar el riesgo de lesionar el menisco o el cartílago. En pacientes jóvenes, preservar el menisco es especialmente importante, porque el menisco ayuda a proteger la rodilla y distribuir cargas.
Por eso, en niños y adolescentes con ruptura completa del LCA e inestabilidad, la decisión no debe ser simplemente “esperar a que crezca”. Debe hacerse una valoración completa del riesgo de seguir con la rodilla inestable frente al riesgo de operar una rodilla aún en crecimiento.
¿Qué papel tiene la rehabilitación?
La rehabilitación es fundamental, tanto si el tratamiento es conservador como si se realiza cirugía.
Antes de una cirugía, la rehabilitación puede ayudar a disminuir inflamación, recuperar movilidad y activar la musculatura. Después de la cirugía, es indispensable para recuperar fuerza, control neuromuscular, equilibrio, estabilidad y confianza.
El regreso al deporte debe ser progresivo y no debe basarse solo en el tiempo. Idealmente debe considerar fuerza, movilidad, control, pruebas funcionales, ausencia de dolor o inflamación y madurez del proceso de rehabilitación.
¿Cuándo puede regresar al deporte?
El regreso al deporte después de una reconstrucción del LCA en adolescentes debe ser cuidadoso. Aunque muchos pacientes se sienten mejor antes, el injerto y la rodilla necesitan tiempo para recuperar fuerza, control y estabilidad.
Volver demasiado pronto puede aumentar el riesgo de una nueva lesión, ya sea en la rodilla operada o en la rodilla contraria. En adolescentes deportistas, esto es especialmente importante porque suelen tener alta demanda física y deseo de regresar rápido al deporte.
El regreso debe ser autorizado por el equipo médico y de rehabilitación, considerando la evolución individual.
¿Qué deben saber los padres?
Los padres deben saber que una ruptura del LCA en un niño o adolescente no es una lesión “simple”. Aunque el dolor inicial mejore, la rodilla puede seguir inestable.
También es importante entender que no todos los pacientes necesitan la misma técnica ni el mismo tratamiento. En algunos casos se puede intentar manejo conservador; en otros, la cirugía temprana puede proteger la rodilla de lesiones secundarias.
La clave es valorar el grado de crecimiento restante, la estabilidad de la rodilla, el deporte que practica el paciente, las lesiones asociadas y los objetivos familiares y deportivos.
¿Cuándo acudir con un especialista en rodilla?
Se recomienda acudir con un especialista en rodilla si después de una lesión deportiva el niño o adolescente presenta inflamación importante, dolor persistente, sensación de tronido, dificultad para apoyar, inestabilidad, sensación de que la rodilla se va, bloqueo, dolor en la línea articular o dificultad para regresar al deporte.
Una valoración temprana permite confirmar si existe lesión del ligamento cruzado anterior, lesión de menisco, lesión de cartílago u otra lesión asociada. También permite definir si el tratamiento puede ser conservador o si se requiere cirugía con una técnica adecuada para la edad y el crecimiento del paciente.
Conclusión
Las lesiones del ligamento cruzado anterior en niños y adolescentes requieren un enfoque diferente al de los adultos. La presencia de cartílagos de crecimiento obliga a planear cuidadosamente el tratamiento, especialmente cuando se considera cirugía.
El LCA no suele regenerarse de forma funcional cuando existe una ruptura completa con inestabilidad. Algunos pacientes pueden manejarse sin cirugía, pero en niños y adolescentes activos, deportistas o con rodilla inestable, la reconstrucción puede ser necesaria para recuperar estabilidad y disminuir el riesgo de nuevas lesiones.
La decisión debe individualizarse y debe tomar en cuenta la edad, madurez ósea, deporte, síntomas, exploración física, resonancia magnética y lesiones asociadas.
Agenda una valoración especializada
Si tu hijo o hija tuvo una lesión de rodilla, presenta inestabilidad o le diagnosticaron una ruptura del ligamento cruzado anterior, agenda una valoración para revisar el caso y definir el tratamiento más adecuado.
Preguntas frecuentes
¿El LCA se puede regenerar solo en niños?
En la mayoría de rupturas completas, el ligamento cruzado anterior no cicatriza de forma funcional. Algunas lesiones parciales pueden tratarse con rehabilitación y vigilancia, pero una ruptura completa con inestabilidad suele requerir valoración para posible cirugía.
¿Se puede operar el LCA si el niño aún está creciendo?
Sí, pero la técnica debe planearse cuidadosamente para proteger el cartílago de crecimiento. Existen técnicas que respetan la fisis o la cruzan de forma controlada según la madurez del paciente.
¿Qué pasa si no se opera una ruptura del LCA en un adolescente deportista?
Si la rodilla queda inestable, pueden presentarse nuevos episodios de torsión, lesiones de menisco, daño de cartílago y dificultad para regresar al deporte.
¿La rehabilitación puede ser suficiente?
En algunos pacientes seleccionados sí, especialmente si no hay inestabilidad importante o si se pueden modificar las actividades. Si la rodilla sigue fallando, debe valorarse cirugía.
¿La cirugía del LCA en adolescentes es por artroscopia?
Generalmente sí. La reconstrucción del LCA suele realizarse por artroscopia, con incisiones pequeñas y una técnica adaptada a la edad y madurez ósea del paciente.